Rememorando el pasado
para mirar hacia el futuro

Desde siempre, en la ciudad de Madrid, la manzana dibujada por las calles de Alcalá, Sevilla
y Carrera de San Jerónimo ha sido un espacio de convivencia, dinámico y bullicioso. Una zona privilegiada
de la ciudad, cuya crónica narra una de las páginas más memorables de la construcción de Madrid. Por eso,
conocer la evolución de este espacio urbano es conocer el relato de la ciudad y sus habitantes.

Construyendo
el nuevo Madrid

Entre 1867 y 1885 el Ayuntamiento llevó a cabo un proceso de reurbanización del centro de Madrid para adecuarlo a las nuevas necesidades del tráfico rodado y adaptar algunas calles a los estándares de una capital europea.

Resolviendo el encuentro con las calles del Príncipe y de la Cruz, surgió la plaza de las Cuatro Calles, actual plaza de Canalejas, y el solar que hoy ocupa Centro Canalejas Madrid.

Esta operación, unos años posterior a la transformación de la Puerta del Sol, constituyó un paso más en el proceso de dignificación del centro histórico, cuyo mayor exponente fue la apertura de la Gran Vía en 1910.

 
  • Alcalá 14
  • Canalejas 1
  • Alcalá 12
  • Alcalá 10
  • Alcalá 8
  • Alcalá 6
  • Alcalá 14

Un regalo
para la vista

Carruajes, tranvías y coches han desfilado durante décadas frente a la fachada de este majestuoso edificio. Protagonista del encuentro entre las calles Alcalá y Sevilla recibió su nombre, Palacio de La Equitativa, por la importante compañía de seguros que encargó su construcción y estableció allí su sede.

En enero de 1887 comenzaron las obras del palacio, un encargo que se le hizo a José Grases Riera, prolífico arquitecto modernista del momento. El inmueble se inauguró en 1891 y se convirtió en una referencia arquitectónica en la capital, equiparándose con los edificios más importantes de la época.

 

Entre sus históricas paredes, el Palacio de la Equitativa ha albergado, además de la propia compañía de seguros, el diario “El Heraldo”, cuyo salón representó la pujanza cultural del Madrid de la época, el Casino de Madrid, los comercios más relevantes, cafés y, desde 1920, el Banco Español de Crédito, que adquirió el inmueble y realizó obras de adaptación. Estas modificaciones y una segunda ampliación en 1945 fueron las causantes de la pérdida de parte de su esplendor, sobre todo en el interior.

A mediados de los noventa pasó a ser propiedad del Banco Santander, que compró el edificio en 1994 y realizó una nueva reforma de carácter general para modernizar las instalaciones y ampliar la superficie de oficinas, planteando espacios diáfanos donde antes no los había.

  • Canalejas 1

El legado de
un banco histórico

Presidiendo la Plaza de Canalejas se alza un contundente edificio de aspecto sólido pero elegante, cuya historia comenzó en 1901, cuando el banco que encarga su construcción adquiere el solar adyacente a La Equitativa. En 1902 se ponen en marcha las obras con el arquitecto Eduardo Adaro al frente, quien era conocido por participar en el proyecto del Banco de España.

Al alzar la mirada frente al edificio se contempla una sofisticada fachada de piedra arenisca y arquitectura ecléctica, en la que se mezclan los estilos neorrenacentista y neobarroco, fruto del esfuerzo realizado por Adaro para sumarse a lo ya hecho en La Equitativa.

El edificio contaba con un sótano donde estaban situadas las cajas fuertes de alquiler y en sus plantas principales se disponían los despachos de los directivos, además de algunas viviendas.

Tras la Guerra Civil, algunos de los inmuebles colindantes quedaron muy afectados. El Banco Hispano-Americano adquirió, en primer lugar, el inmueble de la carrera de San Jerónimo número 9, que comenzó a reconstruirse en 1940 con una fachada mimética a la existente en plaza de Canalejas 1, y poco después, en 1942, el edificio de Alcalá 14.

El arquitecto Manuel Galíndez fue el encargado de las obras que se realizaron entre 1941 y 1944 con el fin de unificar todos los edificios y cuyo resultado significó la ruptura del esquema simétrico de la planta, así como la demolición de buena parte de las crujías interiores y la desaparición del bello patio de operaciones. Lo único que se mantuvo del edificio de Adaro fue la fachada, que aun así sufrió modificaciones.

 

En 1999 recibió la catalogación de Bien de Interés Cultural por parte de la Comunidad de Madrid y tras una serie de fusiones entre diferentes entidades financieras durante los años noventa, el edificio se unió interiormente con el Palacio de la Equitativa al formar parte de la misma propiedad.

Finalmente, el edificio dejó de tener utilidad en 2004, cuando el banco propietario trasladó sus oficinas a las afueras de la ciudad. Ahora se convertirá, desde la Plaza de Canalejas, en la puerta de acceso a La Galería de Canalejas, el área comercial de Centro Canalejas Madrid.

  • Alcalá 12

Una de las mejores
casas de Madrid

En el número 12 de la castiza calle Alcalá se construyó una de las mejores casas del Madrid de finales del siglo XIX. Este edificio de viviendas, colindante con el Palacio de La Equitativa, fue acabado y ocupado poco antes de 1898. Tuvo una vida muy corta, pero su fachada llegó a plasmar la indudable personalidad de la arquitectura doméstica madrileña y sus bajos acogieron boyantes comercios y negocios.

De entre todos los inquilinos que tuvo, hay que destacar a los hijos del comerciante y banquero cántabro Enrique Sainz del Rivero, que hicieron de este edificio la sede de la Banca Sainz, fundada en 1920.

 

La firma Sainz desapareció en 1941, al incorporarse al Banco Hispano Americano, que adquirió el inmueble y ese mismo año decidió construir otro en su lugar, con una nueva fachada y vinculado interiormente con las demás reformas que se estaban llevando a cabo en el Banco Hispano Americano.

En ese momento, se intentó levantar una fachada con el estilo de La Equitativa, pero el resultado fue del todo contrario: una fachada clásica y anodina, consecuencia de la dureza de elementos verticales sin el menor detalle decorativo, que es la que ha llegado a nuestros días.

  • Alcalá 10

Con un tesoro
entre sus paredes

La Guerra Civil se cruzó en el devenir de la construcción de este edificio. En agosto de 1936 empezaron las obras pero, a los pocos días, se vieron interrumpidas.

El arquitecto Roberto García Ochoa, habitual colaborador del Banco Zaragozano, quería construir uno de los primeros rascacielos de la ciudad, pero al finalizar la contienda surgió la dificultad de conseguir la altura proyectada.

En enero de 1942 se inauguró la nueva sede de esta entidad aragonesa, con una imponente fachada que ofrecía una imagen de modernidad arquitectónica gracias al extraordinario friso en relieve de Marés y a la asombrosa rejería art déco y los hierros del vestíbulo de entrada. Un estilo que se reflejó también en la espléndida montera de vidrio de la sala de operaciones y que, al igual que el resto de los elementos que han sido restaurados, se incorporarán al proyecto.

 
  • Alcalá 8

Eclecticismo
arquitectónico
de primer nivel

En 1904 un hombre de negocios solicitó en el Ayuntamiento de Madrid la licencia municipal para levantar una casa que estaría reservada, en los pisos bajo y entresuelo, a la Agencia Crédit Lyonnais, y las plantas restantes a viviendas.

No fue hasta 1907 cuando Crédit Lyonnais se trasladó a su recién construido edificio, proyectado por José Urioste y Velada. El arquitecto mostró en su obra un gran eclecticismo, que aunaba diversos recursos compositivos y decorativos.

Cada una de sus plantas recibió un trato arquitectónico diferente y el resultado fue un edificio digno y de excelente factura, que también presenta fachada a la Carrera de San Jerónimo.

 
  • Alcalá 6

El último integrante
del proyecto

Dada su creciente importancia, el Banco Hispano Americano adquirió también un antiguo edificio de viviendas del siglo XIX. En su lugar, en 1975 se erigió una construcción proyectada por los arquitectos del banco Luciano Díaz Canedo y José María Chapa Galíndez.

Inspirado en la fachada del número 12 de la calle Alcalá, este inmueble resultó ser el más simple de toda la manzana, con una fachada pobre y con escaso interés arquitectónico.

 

El estado de los edificios
antes de CENTRO CANALEJAS MADRID

El paso del tiempo, los distintos usos que han tenido los edificios y los cambios que esos usos requirieron fueron modificando el interior de este conjunto arquitectónico, desdibujando los rasgos más representativos de su grandioso pasado.

Recuperar aquella belleza perdida es el principal objetivo de Centro Canalejas Madrid. Para ello se ha realizado una importante labor documental, con el fin de preservar y restaurar las piezas más importantes y, en la medida de lo posible, devolverlas a su ubicación original.

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